Ciudad De México, 18 de abril de 2026.- Organizaciones como Oceana y Greenpeace respondieron con escepticismo a la admisión de responsabilidad de Pemex por el derrame de hidrocarburo en el golfo de México, ocurrido hace 72 días. Oceana calificó la medida y la separación de tres funcionarios como ‘pasos necesarios, pero insuficientes’, mientras que Greenpeace señaló que el ocultamiento representa ‘una negligencia con consecuencias’ para las comunidades costeras que no fueron alertadas.
El 17 de abril, un grupo científico convocado por el Gobierno mexicano concluyó que ‘sí existe evidencia de un derrame de hidrocarburo’ en instalaciones de Pemex en la zona de Cantarell. Esta conclusión contradice la versión sostenida hasta el 26 de marzo por autoridades, quienes atribuían el problema a un vertimiento ilegal de un buque y a chapopoteras naturales. En ese entonces, la presidenta Claudia Sheinbaum había deslindado a la empresa estatal de responsabilidad y la cuenta oficial Infodemia había calificado como ‘falso’ que Pemex fuera responsable.
Según los hechos establecidos, la fuga fue localizada el 8 de febrero en un oleoducto de 36 pulgadas, pero la válvula principal no se cerró hasta el 14 de febrero, ocho días después de detectarse el problema. Pemex reportó irregularidades graves, incluyendo el ocultamiento de al menos 350 metros cúbicos de agua oleosa recuperada y la negación sistemática de la fuga a los altos mandos. Como resultado, la paraestatal confirmó la separación de tres mandos: el subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental; el coordinador de Control Marino, Derrames y Residuos; y el líder de Derrames y Residuos, mientras avanzan investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) y del órgano interno de control.
Oceana afirmó que las autoridades aún no cuentan con un cálculo confiable del volumen exacto derramado, lo que impide dimensionar el daño real y planificar una remediación efectiva. El derrame afectó a 48 playas y requirió la recolección de 915 toneladas de residuos compuestos por hidrocarburo mezclado con arena, palizada y sargazo. Entre el 5 y el 10 de abril, el gobierno federal dispersó un apoyo económico de 15 mil pesos a 3,379 pescadores de Tabasco y Veracruz.
En otro frente, en el río Cazones se reportaron peces muertos y pescadores advirtieron sobre riesgos sanitarios ante la presencia de presunto hidrocarburo. Aunque Pemex negó la presencia de combustible en esa zona, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) tomó cartas en el asunto e investigará el origen del contaminante, advirtiendo a la población evitar el consumo de peces provenientes del lugar. No se ha determinado si este contaminante pertenece al derrame del Golfo de México, apuntando una primera línea de investigación a escurrimientos desde Poza Rica y Coatzintla.
Tras el cambio de versión oficial el 16 de abril, se formalizó la creación del Observatorio Permanente del Golfo de México para el monitoreo ambiental. Sin embargo, pobladores y pescadores aseguran que las condiciones sanitarias no pueden ser garantizadas y que las labores de contención en las costas de Tabasco y Veracruz han sido insuficientes.





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