Ciudad De México, 20 de abril de 2026.- Expertos criticaron la omisión de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) al no iniciar los procedimientos necesarios para evitar que Magnicharters cesara sus operaciones sin previo aviso. La suspensión de la aerolínea ocurrió en la segunda semana de abril, específicamente a partir del 12 de abril, cuando anunció una pausa de dos semanas.
La autoridad aeronáutica había comunicado haber hallado problemas financieros en la empresa desde enero. A pesar de este diagnóstico temprano y de contar con la facultad de requisar a la aerolínea o encaminarla a un proceso de concurso mercantil, la AFAC no evitó el desenlace. Como medida posterior, la dependencia retiró temporalmente el permiso como operador aeroportuario a Magnicharters.
Jesús Ortíz Álvarez cuestionó la falta de supervisión continua. «Parece que no hay supervisión: hay que seguir supervisando y es responsabilidad del Estado vigilar a las aerolíneas porque este concesiona a las empresas (un bien público). Ahora, si no tienen el capital humano para supervisar deberían replantear cómo hacerlo y evitar este tipo de desenlaces desafortunados», afirmó.
Por su parte, Rogelio Rodríguez calificó la actuación de la autoridad como «laxa y, en ocasiones, inexistente». El experto subrayó que, al administrar una concesión, la verificación es obligatoria. «Si alguna de las capacidades auditadas está en problemas, la autoridad tiene que emitir resoluciones, incluyendo poner a la aerolínea en tierra. Entonces, que la autoridad diga sí hice una verificación, pero no hice nada, es peor», indicó.
Mientras los dueños y otros responsables solidarios de Magnicharters no han dado la cara frente a la autoridad, se señala que la familia Bojórquez podría incurrir en un presunto delito de fraude a los acreedores.





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