Ciudad De México, 18 de abril de 2026.- Colectivos de búsqueda y familias alertaron sobre una «crisis forense de dimensiones incalculables» en las lagunas de La Habana, zona limítrofe entre la alcaldía de Tláhuac, Ciudad de México, y el municipio de Chalco, Estado de México. Los grupos expresaron su «más profunda consternación y alarma ante la gravedad de los hallazgos recientes», señalando que el lugar «se ha convertido en un escenario de dolor que requiere la atención inmediata del Estado».
Se reportó el hallazgo de al menos 1,076 restos y fragmentos óseos entre el martes 7 y el jueves 16 de abril. Carlos Ramírez, integrante del colectivo Hasta Encontrarles, detalló que los restos localizados pertenecen a infantes y adultos. Ante la magnitud del descubrimiento, los colectivos Una Luz en el Camino, Hasta Encontrarles Ciudad de México, Mariposas Buscando Corazones y Justicia, Voces de la Ausencia, Lirios Buscadores Izcalli, junto con familias independientes, manifestaron su consternación «con dolor e indignación».
Las organizaciones exigieron la ampliación inmediata de las jornadas de búsqueda y que «no se detengan y se asignen mayores recursos humanos y técnicos dada la magnitud del hallazgo». Para ello, el colectivo Hasta Encontrarles entregó una carta de exigencias con ocho puntos a las autoridades. Entre las peticiones destaca asignar recursos adicionales para aumentar la presencia de peritos, arqueólogos y antropólogos forenses, así como garantizar que cada resto sea trasladado y procesado siguiendo estándares internacionales de identificación.
En el documento, los colectivos solicitan un protocolo de procesamiento que garantice la no revictimización y la identificación digna y pronta de cada resto localizado. También pidieron la instalación de una mesa de seguimiento con las familias para informar con transparencia sobre los avances, así como un informe exhaustivo que garantice la trazabilidad de cada hallazgo. Asimismo, exigen un análisis de contexto multidisciplinario sobre la zona lacustre de Tláhuac-Chalco y que las autoridades expliquen las dinámicas de violencia que han convertido el espacio en un sitio de depósito de restos humanos.
Entre las demandas de seguridad, los grupos piden el resguardo de la zona y vigilancia permanente por parte de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, además de garantizar la seguridad e integridad de quienes participan en los procesos de búsqueda. Exigieron que no se tome ninguna decisión de cierre del punto sin el consenso de quienes buscan a un ser querido. Carlos Ramírez subrayó que «los recursos técnicos y humanos deben permanecer concentrados en la emergencia forense, hasta que se garantice que no queda un solo resto, fragmento humano por recuperar».
Jaqueline Palmeros, representante del colectivo, afirmó que debido a que no se ha construido el Centro de Resguardo prometido por la jefa de Gobierno Clara Brugada, los restos fueron canalizados a periciales de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad (FGJCDMX). Palmeros indicó que «en este momento las autoridades no comentan que se realiza un análisis y hay mesas de diálogo pero no se materializa una respuesta. Todo lo que encontramos son restos humanos, la fauna está descartada y se ampliará la búsqueda». Los colectivos enfatizaron: «El Estado tiene la obligación de garantizar nuestro derecho a la verdad y a la justicia. No descansaremos hasta que cada uno de estos restos recupere su identidad y regrese a casa de manera digna».





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