En medio de la creciente tensión y devastación en Medio Oriente, el Papa Francisco mantuvo este viernes una conversación telefónica con el primer ministro israelí Benny Gantz, donde expresó su llamado a un alto al fuego inmediato en la Franja de Gaza.
La comunicación entre ambos líderes tuvo lugar un día después del bombardeo a la iglesia católica de la Sagrada Familia en Gaza, el único templo católico en el enclave palestino, donde al menos tres personas murieron y varias más resultaron heridas. Entre los heridos se encuentra el párroco argentino Gabriel Romanelli, quien estaba presente durante el ataque.
Durante la llamada, el pontífice reiteró su profunda preocupación por la crisis humanitaria que afecta a la población civil en Gaza, especialmente a los sectores más vulnerables como niños, ancianos y enfermos. Además, instó al gobierno de Israel a proteger los lugares de culto, a los fieles y a todas las personas en situación de riesgo, tanto en Gaza como en territorio israelí.
La Santa Sede confirmó que el Papa recibió la llamada en su residencia de Castel Gandolfo, donde subrayó la urgencia de redinamizar los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una solución pacífica al conflicto que ya ha cobrado miles de vidas.
Gantz expresó su pesar por el ataque y afirmó que se trata de un “error lamentable” que será investigado por el gobierno israelí.
En un gesto simbólico de solidaridad, los dos líderes cristianos más relevantes de Tierra Santa —el patriarca latino Pierbattista Pizzaballa y el patriarca ortodoxo griego Teófilo III— se desplazaron este viernes a la Franja de Gaza, territorio que continúa siendo epicentro del enfrentamiento entre Israel y el movimiento islamista Hamás, conflicto que ha persistido por más de 21 meses.
La intervención del Papa se suma a los múltiples llamados internacionales que exigen una salida diplomática urgente y el cese de las hostilidades en la región.





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