El Departamento de Policía de San Diego (SDPD) confirmó que investiga estrictamente como un crimen de odio el tiroteo masivo perpetrado en el Centro Islámico de San Diego (ICSD), la mezquita más grande de la región. El violento ataque, ejecutado por dos adolescentes identificados como Cain Clark y Caleb Vazquez, de 17 y 18 años, dejó un saldo final de cinco personas fallecidas, tras lo cual ambos agresores se quitaron la vida.
La alerta inició luego de que la madre de uno de los sospechosos advirtiera a las autoridades que su hijo —vestido con ropa de camuflaje militar— había escapado de casa con tendencias suicidas, robando su vehículo y tres armas de fuego de la propiedad. Minutos después, los jóvenes abrieron fuego en el exterior del complejo religioso, cobrando la vida de dos miembros del personal del centro y del guardia de seguridad, Amin Abdullah. El jefe de la policía, Scott Wahl, calificó de «heroicas» las acciones del custodio, quien plantó cara a los tiradores y resultó clave para retrasar su avance hacia la escuela primaria Bright Horizon Academy, permitiendo la evacuación segura de decenas de niños.
Tras el tiroteo, los perpetradores huyeron a bordo de una camioneta BMW blanca, disparando contra un trabajador civil en las calles aledañas antes de detener la marcha a pocas cuadras. Al verse rodeados por el cerco policial, ambos adolescentes se suicidaron dentro del vehículo. Expertos forenses y escuadrones antibombas aseguraron el perímetro e incautaron las armas utilizadas, mientras recopilan las evidencias electrónicas y la retórica de odio generalizada que los jóvenes habían manifestado de forma previa al ataque.
Puntos clave de la tragedia 🇺🇸🕌🖤
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Las Víctimas: Tres adultos asesinados en el exterior (el guardia Amin Abdullah y dos empleados administrativos identificados como Mansour Kaziha y Nadir Awad). No hubo menores heridos.
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Los Agresores: Dos adolescentes que actuaron bajo discursos de odio generalizado y dispararon armas largas antes de cometer un asesinato-suicidio.
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Héroe de la jornada: Las autoridades destacaron que el sacrificio del oficial de seguridad Amin Abdullah contuvo el ataque y salvó la vida de alumnos y maestros de la academia islámica del complejo.




