El problema de la calidad del agua no se limita a lo que puede observarse al abrir una llave. Cuando el líquido llega turbio o genera desconfianza, las familias modifican sus hábitos, evitan utilizarlo para preparar alimentos y recurren a otras opciones para cubrir necesidades básicas. El Dr. Carlos Lomelí explicó que los testimonios ciudadanos permiten conocer esas consecuencias y entender que se trata de un asunto que impacta la salud y la vida cotidiana. Sostuvo que garantizar agua limpia también implica recuperar la confianza de quienes dependen del servicio todos los días.




