Un estudio de 15 años revela cómo la alimentación influye en la aparición de enfermedades crónicas
El Instituto Karolinska de Suecia, en un estudio publicado en Nature Aging, ha confirmado que una dieta saludable puede ralentizar significativamente el desarrollo de enfermedades crónicas en personas mayores. Durante 15 años, los investigadores estudiaron a 2.473 adultos de 60 años o más y descubrieron que quienes mantenían patrones alimentarios saludables tenían menos posibilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas.
¿Qué tipos de dieta fueron más beneficiosos?
El estudio comparó diferentes estilos de alimentación, destacando tres que tuvieron un impacto positivo en la salud:
- Dieta MIND (Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delay): Diseñada para proteger la salud del cerebro y reducir el riesgo de demencia, se basa en vegetales, cereales integrales, frutos secos, pescado y un consumo limitado de carnes rojas y grasas saturadas.
- Índice de Alimentación Saludable Alternativa (AHEI): Promueve una alimentación basada en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y grasas saludables. Se asocia con menor riesgo de enfermedades cardíacas y trastornos neuropsiquiátricos.
- Dieta Mediterránea Alternativa (AMED): Una versión occidental de la dieta mediterránea tradicional que ayuda a prevenir enfermedades crónicas y neurológicas.
Por otro lado, el Índice Inflamatorio Dietético Empírico (EDII), que evalúa el potencial inflamatorio de una dieta rica en carnes rojas, alimentos procesados, cereales refinados y bebidas azucaradas, mostró un efecto contrario, acelerando la aparición de múltiples enfermedades.
🩺 Impacto en la acumulación de enfermedades crónicas
Los investigadores agruparon las enfermedades crónicas en tres grandes sistemas:
- Cardiovasculares: como cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca y enfermedad cerebrovascular.
- Neuropsiquiátricas: como demencia, depresión, Parkinson y epilepsia.
- Musculoesqueléticas: como artrosis, artritis y osteoporosis.
El concepto de multimorbilidad, tener dos o más enfermedades crónicas al mismo tiempo, fue clave para evaluar el impacto de la dieta. Los resultados mostraron que quienes seguían constantemente las dietas MIND, AHEI o AMED desarrollaban, en promedio, dos enfermedades crónicas menos durante el período de estudio en comparación con quienes mantenían una dieta inflamatoria.
No se encontró una relación clara entre la dieta y las enfermedades musculoesqueléticas. En un análisis secundario, una mayor adherencia a la dieta AMED se asoció ligeramente con más casos en este grupo, aunque los investigadores no consideran este hallazgo concluyente.
🔥 La inflamación como eje central
El equipo científico sugiere que la inflamación crónica podría ser el vínculo entre una dieta pobre y la aparición de enfermedades. Las dietas saludables se asocian con niveles más bajos de marcadores inflamatorios como la interleuquina-6 y la proteína C reactiva, mientras que las dietas proinflamatorias elevan estos niveles.
Dado que la inflamación está fuertemente relacionada con enfermedades cardíacas y neurodegenerativas, reducirla a través de la alimentación es una estrategia prometedora para prevenir la multimorbilidad.
🍽️ ¿Qué alimentos incluir en una dieta saludable?
Recomendaciones clave del estudio:
Dieta MIND:
- 3 porciones diarias de cereales integrales
- Verduras de hoja verde al menos 6 veces por semana
- Otras verduras a diario
- Bayas (como arándanos) dos veces por semana
- Pescado una vez por semana
- Pollo dos veces por semana
- Legumbres más de tres veces por semana
- Frutos secos cinco veces por semana
- Usar aceite de oliva como grasa principal
- Limitar carne roja a menos de 4 veces por semana
- Evitar frituras, dulces y comida ultraprocesada
AHEI:
- Frutas y verduras variadas
- Legumbres, cereales integrales, frutos secos y pescado como principales fuentes de proteína
- Evitar bebidas azucaradas y carnes procesadas
- Limitar lácteos y jugos
- Usar aceites saludables como el de oliva o canola





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