El peso mexicano ha mostrado una notable resiliencia al cierre de esta semana, consolidándose en un rango operativo entre los $17.18 y $17.20 unidades por dólar. Esta estabilidad se produce tras un periodo de volatilidad, impulsada principalmente por una tregua en las tensiones geopolíticas en el Estrecho de Ormuz y el Medio Oriente, lo que ha devuelto cierto apetito por el riesgo a los mercados emergentes.
Además del factor internacional, la moneda se ve respaldada por la política monetaria interna. Tras el reciente ajuste de Banxico, que situó la tasa de interés en 6.50%, el diferencial de tasas con Estados Unidos sigue siendo atractivo para los inversionistas. Analistas financieros señalan que, a pesar de las presiones diplomáticas recientes con Washington, los sólidos datos de exportación y la entrada de remesas continúan actuando como un soporte fundamental para el «superpeso».



