Altamira, 20 de abril de 2026.- La Comisión Nacional del Agua (Conagua) descartó que la actividad humana, la contaminación o un derrame de hidrocarburos en el Golfo de México sean las causas de la reciente mortandad de peces registrada en la zona sur de Tamaulipas y norte de Veracruz. Tras realizar inspecciones técnicas de urgencia, los análisis determinaron que no existen niveles de toxicidad por combustibles en la zona afectada.
Los informes técnicos atribuyen el fenómeno a una inestabilidad en los niveles de salinidad del agua, lo cual generó un ambiente de estrés letal para los organismos acuáticos. El incidente se originó en el estero El Camalote, un sistema lagunar de agua dulce que colinda directamente con la laguna de La Costa, donde la detección de una compuerta abierta permitió una infiltración masiva de agua de mar que alteró drásticamente las condiciones químicas necesarias para la supervivencia de la fauna.
La fluctuación entre agua dulce y salada provocó desorientación en los peces; aquellos ejemplares que no lograron el desplazamiento hacia zonas con mejores condiciones perecieron en el sitio. Funcionarios señalaron que «no tenemos ningún reporte de que haya mortandad de peces en la laguna de Champayán o en el río Tamesí; solamente en esta área donde hay presencia de agua salada o cambios en el pH».
Ante la emergencia, Conagua abrió compuertas en El Camalote para reducir la salinidad y permitir la migración de los peces. José Francisco Pérez Ramírez, secretario del Ayuntamiento de Altamira, confirmó que la prioridad es preservar la vida acuática afectada por la alteración del entorno hídrico. «Lo que tienen ya de respuesta es la apertura de algunas compuertas con la intención de que crucen los peces, o la mayor cantidad de peces, sin perjudicar también el agua dulce», declaró el funcionario.
Pérez Ramírez añadió que la estrategia busca un equilibrio: «Se trata también de que no se nos vaya el agua dulce; es permitir que entre el pez que todavía puede tener supervivencia sin dejar salir mucha agua dulce». Mientras tanto, cuadrillas de Ecología y Servicios Públicos iniciaron labores de limpieza intensiva para retirar los restos de peces y prevenir riesgos sanitarios, así como para restaurar el ecosistema.
Las autoridades indicaron que la situación no representa un riesgo para el consumo humano en la zona conurbada de Tampico, Madero y Altamira. Paralelamente a las acciones de remediación, se mantienen activas las indagaciones administrativas para deslindar responsabilidades sobre la apertura del mecanismo regulador que derivó en la alteración de las condiciones del agua.





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