El gobierno encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum implementó medidas para evitar que la alta demanda de combustibles durante Semana Santa afecte el bolsillo de las familias mexicanas.
Entre las acciones destaca el tope a la gasolina Magna en 24 pesos por litro, así como un estímulo fiscal cercano al 70% para el diésel, con el objetivo de mantener estables los precios en un periodo de intensa movilidad en todo el país.
Estas medidas buscan garantizar que quienes viajan durante las vacaciones puedan hacerlo sin enfrentar incrementos significativos en los costos de transporte, al tiempo que se protege el poder adquisitivo.
Con esta estrategia, el Gobierno Federal apuesta por equilibrar el comportamiento del mercado energético y brindar certidumbre a las familias mexicanas en una de las temporadas de mayor actividad económica y turística.




